Traductora autodidacta a la fuerza porque no existía la formación en TAV cuando empezó hace casi 30 años. Llegó a la traducción audiovisual por amor al cine después de trabajar como programadora en el mítico IMAGFIC, el Festival de Cine Fantástico y Ciencia Ficción de Madrid, y como sincronizadora de subtítulos en festivales y en la Filmoteca Española.
Por sus teclas subtituladoras han pasado bodrios y obras maestras casi a partes iguales del cine independiente, del cine comercial y del cine documental. Y ha disfrutado trabajando con todos y cada uno de ellos.
Su trabajo de traducción en Deadpool y Lobezno le valió para resultar finalista en la categoría Mejor subtitulación de largometraje en castellano en los XIII Premios ATRAE.
