«Rara vez sabes con lo que te vas a encontrar cuando te envían un nuevo encargo. Con Ricky Stanicky, la verdad es que no tenía ni idea de a qué me iba enfrentar. Como espectador, tengo que decir que no es mi género favorito, pero como traductor, este tipo de comedias suponen todo un reto y son una oportunidad para sacar a relucir todo el arsenal de recursos de los que disponemos.
En el caso de la traducción al catalán resulta particularmente difícil, dado que la lengua coloquial oral, la que se habla en la calle, está plagada de castellanismos, sobre todo cuando se trata de insultar, maldecir, imprecar, etc., lo cual es frecuente en este tipo de películas. Por tanto, al traducir el esfuerzo por intentar que la traducción suene natural y a la vez genuina, con recursos de la propia lengua, es aún mayor.
En ese aspecto, Guillermo Parra es todo un crac y su revisión fue lo que le dio el toque de brillo a la traducción, por lo cual le estoy muy agradecido.»
Nahuel Martino (traducción)
«Mi primer contacto con el catalán fue a los siete añitos. Me dio por coger unos cómics de las Tortugas Ninja que teníamos por casa y me puse a hojearlos. Me costaba un poco leerlos, no entendía muy bien por qué, pero me gustaba la historia y más o menos me las apañaba para seguir el hilo. Entonces no sabía que aquello que estaba leyendo era catalán y que acabaría formando una parte tan importante de mi vida en las décadas posteriores.
Como sabrá cualquiera que se lo haya propuesto, traducir al catalán no es nada fácil, y aún menos si te has criado en una isla hablando un dialecto tan marcado como puede ser el menorquín. Mientras que en español con frecuencia recurrimos al «¿cómo diría yo esto?», en catalán, como lengua históricamente minoritaria y minorizada, la intuición lingüística a menudo nos juega malas pasadas y nos obliga a pensarnos y repensarnos las soluciones a problemas de traducción relativamente sencillos. Por no hablar de la enorme variación, dialectal y no dialectal, fruto de tantos años sin un referente normativo claro.
Por todo eso (y mucho más), me hace especial ilusión que los subtítulos de Ricky Stanicky hayan sido nominados a los Premios de este año. Es una nominación que comparto con orgullo con Nahuel Martino, traductor de la película, y que siento que debo en gran medida a la educación pública, que tantos recursos invirtió en mí, desde el colegio hasta la universidad, para enseñarme a utilizar y a apreciar una lengua que nadie más hablaba en mi familia.
Y no me enrollo más, que no me gustaría quitarle protagonismo a la estrella de la película, que es Ricky (John Cena). Espero que, si os animáis a verla en catalán, la disfrutéis y os riais tanto con su humor rebelde como nosotros nos reímos subtitulándola.»
Guillermo Parra (revisión)
Finalistas en la categoría Mejor subtitulación en catalán

