Un Juan Vera de 15 años caminaba un día por el patio del instituto cuando una buena amiga le dijo que existía una carrera llamada “Traducción e Interpretación” (desde hacía poco, era el Pleistoceno medio). Se paró en seco y la miró incrédulo, con los ojos muy abiertos y una sonrisa a medio esbozar, y entendió en el acto que ese era el camino.
Cuatro años después, tras varios intentos infructuosos, las puertas de la traducción se abrieron de par en par en la Universitat Jaume I y le quedó claro desde el primer momento que no había errado el tiro, ya que era de los pocos sitios donde uno se podía especializar en Audiovisual, el lenguaje que él mejor entendía.
A finales de 2005, acabó las prácticas de la carrera en un estudio de doblaje de Barcelona ahora extinto. Frederic Chaume, su profesor de TAV y supervisor de las prácticas, le devolvió el dosier tras calificarlo y, con una sonrisa, le dijo cuatro palabras que luego le sirvieron de combustible en tiempos difíciles: “Tú vales para esto”.
Han pasado 20 años y hay días en los que a Juan aún le cuesta creer que tenga una profesión tan bonita, a pesar de estar amenazada de muerte por la avaricia del mercado.
Recopila en su web con orgullo los proyectos que traduce y siempre, siempre aprende algo nuevo de todos y cada uno de ellos. Espera poder jubilarse dentro de otros 20 años todavía trabajando como traductor audiovisual, una profesión que le permite hacer realidad todos los días aquel pensamiento abstracto que tuvo a los 15 años en el patio del instituto:
“Una carrera que hace posible que la gente se entienda. Qué guay”.
Su trabajo de traducción en Benjamin Franklin (T1) le valió para resultar finalista en la categoría Mejor subtitulación de serie en castellano y su trabajo en Bob’s Burgers (T15) en la categoría Mejor traducción y adaptación para doblaje de serie en castellano en los XIII Premios ATRAE.
