Cuando los años aún empezaban por «mil novecientos», ganó en unos juegos florales una copia en dos tomos de la vigésima primera edición del Diccionario de la lengua española que en ocasiones aún consulta porque la versión online no tiene ese aroma de libro viejo.
Tras completar sus estudios universitarios (o eso creía él) y con una licenciatura en Comunicación Audiovisual bajo el brazo, empezó a trabajar como subtitulador y se enamoró perdidamente de la profesión. Lo poco o mucho que sabe lo aprendió viendo trabajar en directo y conversando con los y las grandes. Cuando por fin se decidió a salir del burladero y saltar al ruedo de la traducción, volvió a la universidad para cursar un Máster en Traducción Audiovisual. Desde 2002, ha participado en cientos de proyectos como traductor, subtitulador y adaptador. Actualmente, traduce en Laserfilm para las principales distribuidoras y plataformas, ocasionalmente también para doblaje.
Por más que las guías de estilo se empeñen en desmentirlo, él sigue creyendo que un subtítulo se lee mejor cuando entra un par de fotogramas antes que la voz. Y le ofende en lo personal cuando entra tarde. En serio.
En su repertorio hay títulos como 1917, Civil War, Los que se quedan, El hilo invisible y Coyote vs. Acme.
Su trabajo de traducción en Blue Moon le valió para resultar finalista en la categoría Mejor subtitulación largometraje en castellano en los XIV Premios ATRAE.
